El maltrato o violencia hacia las personas de la tercera edad es toda acción u omisión que provoca daños físicos y emocionales en la identidad y la psiquis del adulto mayor, esto puede ser ocasionado por un adulto joven, un adolescente o un niño hacia personas en edad senil.
Es importante reconocer que el maltrato hacia las personas de la tercera edad (mayores de 60 años) no solo se manifiesta a través de insultos y golpes; sino también a través del abandono, la humillación, el aislamiento de la persona mayor de la estructura familiar, amenaza, el rechazo a sus opiniones y a su presencia, burlas y descalificaciones, dado que sus capacidades se han enlentecido.
En la actualidad podemos observar en los distintos medios de divulgación el maltrato a través del abandono que algunas familias y la sociedad en general expresa a las personas mayores. Diariamente puede verse cerca a los semáforos de las calles de la ciudad de Managua ancianas y ancianos pedir dinero para sobrevivir, dado que muchos de ellos salen de sus casas por el aislamiento que sufren de sus familias y porque se les ha manifestado que dejaron de ser útiles y productivos en el hogar.
Muchos otros(as) sobreviven gracias, únicamente, a su pensión de jubilado(a); sin embargo esta no siempre es digna. Después de haberle entregado al Estado o a la empresa privada su energía, capacidades, habilidades y valor humano, en su vejez reciben muchos de ellos una pensión que en muchos casos no logra cubrir los gastos de la canasta básica, pues solo tienen derecho a la pensión mínima dadas las pocas cotizaciones que pudieron reunir en su antigua vida laboral.
Frente a esta situación, en los últimos meses se dieron frente al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (el ente regulador de las cotizaciones laborales, y pensiones de vejez) plantones de ancianos y ancianas exigiendo tener una pensión mas digna y que cubriera sus gastos de manera proporcional a la devaluación de la moneda y la crisis mundial que se vive desde hace ya un tiempo. Sin embargo estos pasaron semanas plantados frente a la institución antes mencionada, muchos de ellos tuvieron las agallas de iniciar una huelga de hambre con el fin de que se les resolviera su situación, la que finalizo con el otorgamiento de un bono “solidario” por parte del gobierno, que no cubrió en totalidad a la cantidad de ancianos demandantes de sus derechos, sino solo una cuarta parte de ellos. Aunque algo se avanza entre tantas inequidades y maltratos a las personas mayores, el camino todavía es largo por recorrer.
Lic. Sheyla Palacios O.
Psicóloga Clínica- Instrutora de Talleres
Psicóloga Clínica- Instrutora de Talleres
NICARAGUA
